Me río de la vida, que a veces fue tan cínica conmigo. En realidad no me río; tiemblo y pienso que destinos me acechan. El miedo paraliza y eso es lo que me ocurre ahora. Paralizada estoy, pensando en lo terrible que me espera pero sabiendo exactamente qué es lo que tengo que hacer para que aquello no ocurra y sin embargo, no hago nada. Porque estoy paralizada.
Qué paradoja.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario