"Es como si nos hubieran entregado un ovillo lleno de inseguridades, una bomba a punto de estallar. Y nosotros la desenredamos y volvimos a enredar. La enterramos en nuestro mundo, la obligamos a abrirse, a compartir sus peores miserias. Y se volvió loca. Feliz y tormentosa, triste e histérica. Una revolución de sensaciones y acciones; nosotros, a veces simples espectadores y muchas otras, activos participantes de su locura, fomentándola. La amamos, la dejamos, la herimos, la usamos, la confortamos. Y de repente alguien nos la quita. Con paciencia de monje, desenreda los hilos. Aguanta la resistencia original y acalla los eventuales y cada vez más esporádicos ataques de insurrección, una histeria latente pero finalmente adormecida. Y produce el milagro.
Ahora ella vuelve. Calmada y pacífica, ya es un ser distinto. Los tiempos de delirios quedaron atrás. Sin embargo, sus ojos no mienten, jamás pudieron hacerlo; adivino en su mirada un destello de rebeldía. Y comprendo, aliviado, que una sola palabra mía, un gesto cómplice, una frase que hayas dicho, una mirada o simplemente una canción la harán volver a la normalidad, a su cotidiana demencia, a ser la de antes, la que nosotros construimos y amamos. Simplemente nuestra"
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